ENCONTRAR UN LUGAR...
Desde hace mucho tiempo soy un adicto a una extraña mutación genética de la soledad. Es un tipo de soledad bastante singular... producto de estar en un sitio en el cual no muchos se aventuran a estar.
Todos los días es costumbre para mí, estar rodeado de personas que supuestamente me “conocen” que supuestamente “saben” quien soy.
Pero a pesar de tener muchos amigos y conocidos, estoy tan acostumbrado a ese extraño sentimiento a veces hasta de manera voluntaria creo que lo busco.
Una soledad con compañía es una soledad singular. La sensación de estar en un lugar en donde no todos se aventuran a estar, pero donde puedes ver la vida de otra forma, de una manera maravillosa diría yo...
Hace muchos años también comprendí que la vida es como un largo camino en donde las personas van de aquí para allá y de allá para acá. Debo presumir que yo era de una de esas personas, que tenia que ir de aquí para allá y de allá para acá en dicho camino para sentir que mi vida tenia sentido. Hasta que cierto día me encontré al lado del camino una gran roca, que nunca antes había visto en el pasado o que nunca antes había querido ver. Sin pensarlo mucho abandone el camino y me subí a la roca y desde entonces decidí quedarme a vivir allí es muy solo vivir allí pero me fascina la manera maravillosa en que se puede ver la vida desde la parte más alta. Me enamore de ese lugar del mundo sin poder evitarlo, desde allí se puede observar una infinidad de paisajes magníficos si tienes el valor de realmente quererlos ver.
Aun veo como la gente continua yendo de aquí para allá y de allá para acá, pasan los años y yo continuo en este sitio.
No se puede tener una soledad absoluta cuando vez a tantas personas que recorren el camino, sobre todo si para alguna de esas personas eres parte de su vida.
Un sentimiento no sé si de fascinación, no sé si de tristeza, no sé si de orgullo, no sé si de desesperación, se apodera de mí cuando volteo a cada uno de mis lados y nadie comparte ese lugar tan maravilloso del mundo.
Una extraña mutación genética de la soledad... muy de vez en cuando existe una que otra persona que sale del camino y sube un rato a la roca conmigo.
Empiezo a hablar con ella, ella empieza a hablar conmigo. Trata de conocerme y yo trato de conocerla. Tiene el valor de escudriñar mis sentimientos y yo adquiero valor de escudriñar sus sentimientos. Las personas que han hecho esto yo les llamo amigos. Son escasas. Cuando están aquí me preocupo por demostrarles alguno de los hermosos paisajes que he descubierto a lo largo de mi estancia...
A veces nunca los pueden ver eso me desconsuela, otras veces se quedan maravillados... eso me da felicidad.
No niego que me atrae mucho la idea de que alguna persona se quede a vivir allí conmigo.
Pero desde hace mucho también que ya no pienso en ello, cada vez que llega algún nuevo visitante. Me concentro en disfrutar de su visita, como es natural cada quien tiene su camino y dicho nuevo visitante siempre después de un tiempo tiene que regresar a su camino y es cuando de nuevo recurro a mi adicción a esa muy extraña mutación genética de la soledad, para olvidar y para no sentir, descubro que tengo miedo de dejar mi roca para encontrar otro sitio y así dejar esa adicción a extraña mutación genética de la soledad.
Para combatir mi adicción solo contemplo dos alternativas: Que yo baje de la roca y regrese al camino, tal vez así pueda sentirme rodeado de gente o continuar en la roca y aprender a esperar el mágico momento en que al voltear a alguno de los lados me encuentre con alguien que abandono su camino.
Aunque nunca sabré si se quedo por mí o porque aprendió a ver las estrellas que se contemplan desde allí y que no todos pueden ver.
Yo bajarme de la roca o que alguien abandone su camino...aunque últimamente he llegado a pensar en una tercera opción: que alguien decida encontrar en mi roca... su camino.
Y al pensar que esto probablemente no suceda nunca, es entonces cuando me viene entonces unos deseos incontrolables de querer encontrar otro lugar, querer encontrar un lugar que me haga sentir que todo lo duro del camino no fue en vano. Querer encontrar otro lugar que me haga olvidar todo lo triste y malo que llegue a observar en el camino. Querer encontrar un lugar, un lugar que me haga recordar lo maravilloso que se veían las estrellas desde mi roca.
Querer encontrar un lugar... Yo un lugar en tu corazón y tu, mi roca en tu camino.