miércoles, 16 de agosto de 2017

(Backup) Oracion de la m

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           *_ORACIÓN_* 
      *_DE LA MAÑANA_*

Señor mío y Dios mío, te alabo y te bendigo en esta mañana por el gran amor que me expresas al poder despertarme y respirar. Quiero pedirte que durante este día me permitas reconocer todas las bendiciones que me has dado y que hoy me dan fuerza para continuar luchando. Sabes que muchas veces las dificultades, al verlas grandes, me hacen perder de vista todo lo bueno que haces por mí. Te pido que yo pueda ver todas las cosas buenas que hay en mi vida, pues son muchas más que las cosas difíciles que hoy atravieso. De antemano te doy gracias por cada una de esas cosas, especialmente, por el don de la vida, el cual me lo das todos los días. Permíteme entender que mientras esté vivo, puedo seguir luchando. Quiero vivir hoy agradecido por todo lo que le has dado a mi vida. Aunque las dificultades me derrumben, no estoy aplastado, y cuando eso sucede Tú me levantas. Te alabo y te bendigo y consagro este día a Ti, mi Señor.
Amén.

*_P. Alberto Linero._*
*_Domingo 9 de Abril 2017_*

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(Backup) Los 15

Que nostalgia...
Cuando ya hace años te cargaba y despues a Angel y ahora ya ambos muy grandes!!!

La calma

"Se llama calma y me costó muchas tormentas.
Se llama calma y cuando desaparece.... salgo otra vez a su búsqueda 
Se llama calma y me enseña a respirar, a pensar y repensar.
Se llama calma y cuando la locura la tienta se desatan vientos bravos que cuestan dominar.
Se llama calma y llega con los años cuando la ambición de joven, la lengua suelta y la panza fría dan lugar a más silencios y más sabiduría.
Se llama calma cuando se aprende bien a amar, cuando el egoísmo da lugar al dar y el inconformismo se desvanece para abrir corazón y alma entregándose enteros a quien quiera recibir y dar.
Se llama calma cuando la amistad es tan sincera que se caen todas las máscaras y todo se puede contar.
Se llama calma y el mundo la evade, la ignora, inventando guerras que nunca nadie va a ganar.
Se llama calma cuando el silencio se disfruta, cuando los ruidos no son solo música y locura sino el viento, los pájaros, la buena compañia o el ruido del mar.
Se llama calma y con nada se paga, no hay moneda de ningún color que pueda cubrir su valor cuando se hace realidad.
Se llama calma y me costó muchas tormentas y las transitaría mil veces más hasta volverla a encontrar. 
Se llama calma, la disfruto, la respeto y no la quiero soltar…"
DALAI LAMA

Nueva reflexión

William Shakespeare decía: "Siempre me siento feliz, ¿sabes porqué?. Porque no espero nada de nadie; esperar siempre duele. Los problemas no son eternos, siempre tienen solución, lo único que no se resuelve es la muerte. No permitas que nadie te insulte, te humille o te baje la autoestima. Los gritos son el alma de los cobardes, de los que no tienen razón. Siempre encontraremos gente que te quiere culpar de sus fracasos, y cada quien tiene lo que se merece. Hay que ser fuertes y levantarse de los tropiezos que nos pone la vida, para avisarnos que después de un túnel oscuro y lleno de soledad, vienen cosas muy buenas. "No hay mal que por bien no venga".  Por eso, disfruta la vida que es muy corta, por eso ámala, se feliz y siempre sonríe. Solo vive intensamente para ti y por ti. Recuerda: Antes de discutir.respira; antes de hablar.escucha; antes de escribir.piensa; antes de herir.siente; antes de rendirte.intenta; antes de morir.VIVE.  La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en que cada individuo aprende a vivir con los defectos de los demás y a admirar sus cualidades. Que quien no valora lo que tiene, algún día se lamentará por haber perdido y que quien hace mal algún día recibirá su merecido. Si quieres ser feliz haz feliz a alguien, si quieres recibir, da un poco de ti, rodéate de buenas personas y sé una de ellas. Recuerda, a veces de quien menos esperas es quien te hará vivir buenas experiencias¡. Nunca arruines tu presente por un pasado que no tiene futuro. Una persona fuerte sabe cómo mantener en orden su vida. Aún con lágrimas en los ojos, se las arregla para decir   con una sonrisa "Estoy bien".

Gran reflexion

Reflexion:Un buen hombre, disgustado con su esposa porque al llegar a casa esa tarde no encontró la cena hecha, decidió irse a beber a la taberna del pueblo, luego de haberle reclamado con enojo a su mujer.
Por el camino se le apareció la muerte.
Asustado le preguntó qué quería. 
Ella le respondió que lo visitaría a la medianoche y desapareció.
El hombre calculó que le quedaban menos de cinco horas de vida.
Regresó de inmediato a su casa, disculpándose con su mujer la besó diciéndole cuánto la amaba y admiraba su lealtad.
Después llamó a sus hijos y abrazándolos les manifestó todo el cariño que sentía por ellos… Esa noche cenaron todos en paz.
Aunque el hombre no contó de la visita que
recibiría a medianoche, puso en orden todos sus asuntos y dio instrucciones al respecto a su esposa. 
Esa noche los dos se amaron como cuando eran novios.
Faltando diez minutos para las doce el hombre se levantó de la cama tratando de no despertar a su esposa.
Decidió esperar a la Parca en el
jardín de su casa.
La noche era hermosa, estrellada. Respiró profundo y se acostó sobre la grama para mirar por última vez las estrellas.
Escuchó el croar de
las ranas y de los grillos, cerró sus párpados y sintió la caricia del viento en su cara.
Reflexionó sobre lo bello que era el mundo.
Agradeció a Dios por el tiempo que le permitió vivir, por la salud, por la libertad, por el amor, por el trabajo, por su prosperidad y por la familia que le concedió.
Mientras acariciaba a su fiel perro, la Muerte se le apareció.
Miró su reloj, eran las doce en punto.
Bueno ya puedes llevarme, le dijo el hombre.
Ella, después de un prolongado silencio, le susurró con tenebrosa voz: ¿Quién dijo que venía por ti? Todavía no ha llegado tu hora.
Nada más quería visitarte para que me conocieras y tomaras conciencia de mi existencia.
Pues nunca sabrás cuándo te daré mi abrazo fatal, porque a ningún ser vivo se lo advierto.
Tómalo como mi regalo, porque has sido bueno, justo y generoso, para que así aprecies más tu vida, tu tiempo y vivas mejor.
Casi todos los hombres se creen inmortales, continuó diciendo la Muerte, hasta que me conocen, cuando ya es demasiado tarde.
Si sólo recordaran que siempre estoy a sus espaldas, a un brazo de distancia y que en cualquier momento los puedo tocar, vivirían cada instante de sus vidas como si fuese el último.
Al terminar de decir esto la Muerte se hizo invisible, pero él sentía que seguía a su lado.
Nunca sabremos cuándo viviremos el último minuto, entonces, si cada minuto puede ser el último, ¿por qué gastarlo en discusiones poco
importantes a fin de cuentas o preocupaciones, conflictos, celos, iras, envidias, quejas y reclamos? Mejor vivir ese instante amando, en armonía, sintiendo, serenos, disfrutando de las pequeñas y grandes cosas que nos brinda la vida, en paz con uno mismo y con los demás, viviendo cada minuto como si fuera el último, con excelencia.
La muerte es nuestra compañera inseparable, tenla siempre presente”

Vamos a hacer cuentas

*Vamos hacer cuentas papás*

Una ocasión un joven que tenía todo el apoyo de sus padres concluyó su carrera y se convirtió en un gran profesional.

Sus padres gastaron una buena fortuna en su educación, y se habían quedado con poco dinero. Sólo vivían con lo que su negocio les daba.

Tiempo después empezaron los problemas económicos para aquel matrimonio, la señora se enfermó de gravedad y requería mucho dinero para su atención médica.

El señor estaba desesperado porque no podía reunir ésa importante suma ni aún con préstamos.
Estaban a punto de vender su negocio e hipotecar todas sus tierras, cuando de pronto se acordaron de su hijo.

Llamaron al muchacho por teléfono y él acudió de inmediato.

_ No se preocupen padres míos, les daré un préstamo. No importa la cantidad, cuando mi mamá sane haremos cuentas.

El joven no escatimó su dinero y les hizo un préstamo con una cantidad exorbitante de dinero.
La señora fué al mejor hospital y sanó.

El matrimonio muy contento abrazó a su hijo dándole las gracias.

Pero no fueron los únicos problemas, el matrimonio siguió enfrentando adversidades pero siempre contaban con el apoyo de su hijo.

Los señores según pasaba el tiempo se fueron endeudando más con su hijo, hasta llegar a una cantidad muy difícil de pagar, situación que los preocupaba.

Ya no querían pedir más dinero a su hijo, pero las circunstancias los obligaban.

Tiempo después el hijo se casó, y su esposa le pedía que ya no prestara más dinero a sus padres y que les cobrara el que le debía.

El joven accedió y acordó ir con su esposa un determinado día a hablar con sus padres para hacer cuentas sobre su deuda.

Les avisó a sus padres la fecha para ir a visitarlos. Ésto preocupó más a los señores.

Llegó el día de la visita, el muchacho y su esposa llevaron a sus padres al despacho para hablar largo y tendido.

_Papá, mamá, antes que nada buenos días. Tomen asiento por favor, una calculadora, lápiz y papel. Vamos a hacer cuentas.

Los señores estaban muy tensos y pálidos ante tal crítico momento.

El muchacho empezó a hacer cuentas:

_Gastos médicos que ustedes hicieron hace varios años cuando yo nací.

_Gastos de pañales, leche, ropa, sonaja, etc. hechos por ustedes.

_Gastos de ropa, manutención y educación. Estudios que pagaron desde que estaba en el Jardín de niños, primaria, bachillerato y universidad.

_Gastos médicos cuando me enfermaba.

_Juguetes, dulces, galletas y demás gastos que hacían para sofocar mis berrinches cuando niño.

_Dinero para mis recreos.

_Mis domingos, ropa, zapatos, y dinero que me daban para ir al cine con una chica cuando joven.

El muchacho siguió desglozando una lista interminable de beneficios recibidos por sus padres.
Ésto molestó demasiado a su esposa, quien intervino con un tono de voz elevado.

_¿No se supone que venimos a cobrar el dinero que te deben? ¿Te has vuelto loco?

El muchacho siguió hablando con sus padres con voz más firme y decisiva.

_Después de hacer cuentas, papás, pueden quedarse tranquilos, la deuda queda saldada, no me deben ni un sólo centavo, todo lo contrario, yo les quedo debiendo. 

Gracias a ustedes soy lo que soy, y ésa es una deuda inpagable que tengo con ustedes.

El joven abrazó a sus padres y se despidió de ellos notificándoles que siempre contarán con él, mientras esté en sus posibilidades.

Los señores invirtieron en su hijo y ahora estaban cosechando los frutos. Se convirtió en su ayuda permanente y seguro de vida.

La esposa del muchacho estaba muy enojada, tanto que amenazaba a su marido de ir ella personalmente a cobrar su deuda.

_Comprende, amor. A los papás *NO* les podemos cobrar ninguna deuda porque a fin de cuentas nosotros les debemos más a ellos.

_Pero ya eres casado y acuérdate que estamos esperando un hijo. Ése dinero lo vamos a necesitar, además tienes planes para comprar vivienda. ¿no me dijiste ayer que ya no tenemos mucho dinero?

_Tranquila amor, *Dios* proveerá.

Si *Dios* nos bendice con un hijo es porque sabe que vamos a poder sacarlo adelante, Él es justo y no nos va a dar a alguien si no lo vamos a poder mantener. *Dios* ama a los niños y no quiere verlos sufrir.

Al ayudar a nuestros padres no estamos haciendo más que devolviendo un poco de lo que ellos hicieron por nosotros.

Puedo ser un mal esposo y un mal padre porque apenas voy iniciando, pero ser un buen hijo no cuesta nada.

_Pero dijiste que íbamos a cobrar a tus papás.

_Momento, yo jamás dije que iríamos a cobrar, sino a hacer cuentas.
 
Un saludo muy especial a mis señores padres, quienes fueron, son y serán mis mejores maestros, amigos, proveedores, economistas y consejeros. *Dios* los bendiga. 

Que tengan un excelente bendecido día...! 

No olviden devolver de lo que recibieron. 

Demasiado hermoso para olvidar compartirlo ¿cierto?.

Vamos a hacer cuentas

*Vamos hacer cuentas papás*

Una ocasión un joven que tenía todo el apoyo de sus padres concluyó su carrera y se convirtió en un gran profesional.

Sus padres gastaron una buena fortuna en su educación, y se habían quedado con poco dinero. Sólo vivían con lo que su negocio les daba.

Tiempo después empezaron los problemas económicos para aquel matrimonio, la señora se enfermó de gravedad y requería mucho dinero para su atención médica.

El señor estaba desesperado porque no podía reunir ésa importante suma ni aún con préstamos.
Estaban a punto de vender su negocio e hipotecar todas sus tierras, cuando de pronto se acordaron de su hijo.

Llamaron al muchacho por teléfono y él acudió de inmediato.

_ No se preocupen padres míos, les daré un préstamo. No importa la cantidad, cuando mi mamá sane haremos cuentas.

El joven no escatimó su dinero y les hizo un préstamo con una cantidad exorbitante de dinero.
La señora fué al mejor hospital y sanó.

El matrimonio muy contento abrazó a su hijo dándole las gracias.

Pero no fueron los únicos problemas, el matrimonio siguió enfrentando adversidades pero siempre contaban con el apoyo de su hijo.

Los señores según pasaba el tiempo se fueron endeudando más con su hijo, hasta llegar a una cantidad muy difícil de pagar, situación que los preocupaba.

Ya no querían pedir más dinero a su hijo, pero las circunstancias los obligaban.

Tiempo después el hijo se casó, y su esposa le pedía que ya no prestara más dinero a sus padres y que les cobrara el que le debía.

El joven accedió y acordó ir con su esposa un determinado día a hablar con sus padres para hacer cuentas sobre su deuda.

Les avisó a sus padres la fecha para ir a visitarlos. Ésto preocupó más a los señores.

Llegó el día de la visita, el muchacho y su esposa llevaron a sus padres al despacho para hablar largo y tendido.

_Papá, mamá, antes que nada buenos días. Tomen asiento por favor, una calculadora, lápiz y papel. Vamos a hacer cuentas.

Los señores estaban muy tensos y pálidos ante tal crítico momento.

El muchacho empezó a hacer cuentas:

_Gastos médicos que ustedes hicieron hace varios años cuando yo nací.

_Gastos de pañales, leche, ropa, sonaja, etc. hechos por ustedes.

_Gastos de ropa, manutención y educación. Estudios que pagaron desde que estaba en el Jardín de niños, primaria, bachillerato y universidad.

_Gastos médicos cuando me enfermaba.

_Juguetes, dulces, galletas y demás gastos que hacían para sofocar mis berrinches cuando niño.

_Dinero para mis recreos.

_Mis domingos, ropa, zapatos, y dinero que me daban para ir al cine con una chica cuando joven.

El muchacho siguió desglozando una lista interminable de beneficios recibidos por sus padres.
Ésto molestó demasiado a su esposa, quien intervino con un tono de voz elevado.

_¿No se supone que venimos a cobrar el dinero que te deben? ¿Te has vuelto loco?

El muchacho siguió hablando con sus padres con voz más firme y decisiva.

_Después de hacer cuentas, papás, pueden quedarse tranquilos, la deuda queda saldada, no me deben ni un sólo centavo, todo lo contrario, yo les quedo debiendo. 

Gracias a ustedes soy lo que soy, y ésa es una deuda inpagable que tengo con ustedes.

El joven abrazó a sus padres y se despidió de ellos notificándoles que siempre contarán con él, mientras esté en sus posibilidades.

Los señores invirtieron en su hijo y ahora estaban cosechando los frutos. Se convirtió en su ayuda permanente y seguro de vida.

La esposa del muchacho estaba muy enojada, tanto que amenazaba a su marido de ir ella personalmente a cobrar su deuda.

_Comprende, amor. A los papás *NO* les podemos cobrar ninguna deuda porque a fin de cuentas nosotros les debemos más a ellos.

_Pero ya eres casado y acuérdate que estamos esperando un hijo. Ése dinero lo vamos a necesitar, además tienes planes para comprar vivienda. ¿no me dijiste ayer que ya no tenemos mucho dinero?

_Tranquila amor, *Dios* proveerá.

Si *Dios* nos bendice con un hijo es porque sabe que vamos a poder sacarlo adelante, Él es justo y no nos va a dar a alguien si no lo vamos a poder mantener. *Dios* ama a los niños y no quiere verlos sufrir.

Al ayudar a nuestros padres no estamos haciendo más que devolviendo un poco de lo que ellos hicieron por nosotros.

Puedo ser un mal esposo y un mal padre porque apenas voy iniciando, pero ser un buen hijo no cuesta nada.

_Pero dijiste que íbamos a cobrar a tus papás.

_Momento, yo jamás dije que iríamos a cobrar, sino a hacer cuentas.
 
Un saludo muy especial a mis señores padres, quienes fueron, son y serán mis mejores maestros, amigos, proveedores, economistas y consejeros. *Dios* los bendiga. 

Que tengan un excelente bendecido día...! 

No olviden devolver de lo que recibieron. 

Demasiado hermoso para olvidar compartirlo ¿cierto?.