domingo, 27 de diciembre de 2009

JEFE O LIDER

¿Eres jefe o líder?

Por: Autor desconocido

Fuente: masalto

Aquí las diferencias entre Jefe y Líder:

Para el Jefe, la autoridad es un privilegio de mando y para el Líder un privilegio de Servicio. El Jefe ordena: Aquí mando yo, el Líder: Aquí sirvo yo. El Jefe empuja al grupo y el Líder va al frente comprometiéndose con sus acciones.

El Jefe existe por la autoridad, el Líder por la buena voluntad. El Jefe necesita imponerse con argumentos extensos, el Líder con ejemplos entrañables.

El Jefe inspira miedo, se le teme, se le sonríe de frente y se le critica de espalda. El Líder inspira confianza, da poder a su gente, los entusiasma y cuando está presente, fortalece al grupo. Si temes a tu superior, es Jefe. Si lo amas es un Líder.

El Jefe busca al culpable cuando hay un error. El que la hace la paga. Sanciona, castiga, reprende, cree arreglar el mundo con un grito o con una infracción. El Líder jamás apaga una llama encendida, corrige pero comprende, no busca las fallas por placer, sino para rehabilitar al caído.

El Jefe asigna los deberes, ordena a cada quien lo que tiene que hacer, mientras contempla desde su lugar cómo se le obedece. El Líder da el ejemplo, trabaja con y como los demás, es congruente con su pensar, decir y actuar.

El Jefe hace del trabajo una carga, el Líder un privilegio. Los que tienen un Líder, pueden cansarse mas no fastidiarse, porque el Líder transmite la alegría de vivir y de trabajar.

El Jefe sabe cómo se hacen las cosas, el Líder enseña cómo deben hacerse. Uno se guarda el secreto del éxito, el otro capacita permanentemente, para que la gente pueda hacer las cosas con eficacia.

El Jefe maneja a la gente, el Líder la prepara. El Jefe masifica a las personas convirtiéndolas en números o fichas. El Líder conoce a cada uno de sus colaboradores, los trata como personas, no los usa como cosas. Respeta la personalidad, se apoya en el hombre concreto, lo dinamiza y lo impulsa constantemente.

El Jefe dice, vaya, el Líder vayamos. El Líder promueve al grupo a través del trabajo en equipo, forma a otros Líderes, consigue un compromiso real de todos los miembros, formula planes con objetivos claros y concretos, motiva, supervisa y difunde el ideal de una esperanza viva y una alegría contagiosa.

El Jefe llega a tiempo, el Líder llega adelantado. Un pie adelante del grupo, una mirada más allá de los seguidores, el que inspira, el que no se contenta con lo posible sino con lo imposible.

El líder hace de la gente ordinaria, gente extraordinaria. La compromete con una misión que le permita la trascendencia y realización. Le da significado a la vida de sus seguidores, un por qué vivir... Es un arquitecto humano.



Comunicación productiva en la Dirección eficiente

Fuente: cornejoonline.com

Muchos ejecutivos, directores, gerentes o líderes de compañías y empresas están de acuerdo que existe una necesidad creciente de un Sistema Cualitativo de Comunicación entre ellos y los otros, si es que se espera que un grupo tenga un lugar en la Excelencia.

Gran parte de las conversaciones interpersonales se mantienen en niveles de agresividad o destructividad, que fomentan un bajo rendimiento o una baja autovaloración de la persona, y por tanto, baja productividad.

Como parte del proceso de desarrollo de la vida de una empresa se experimentan equivocaciones o errores, que mal conducidos o comunicados, generan más desajustes, que hacen más improductivas las relaciones.

Los emisores que descargan agresividad sobre sus receptores muestran trastornos personales que no pueden superar constructivamente. En una compañía, un directivo descarga toda su incompetencia sobre los subordinados, cuando las cosas o los planes no aterrizan sobre el terreno que se esperaba.

En muchas juntas de directivos, la agenda inicia con localizar a los responsables de los errores, y una vez logrado, culpabilizar a la persona hasta el fondo de su dignidad, y cuando no se le despide se opta por suspenderlo en sus funciones o sencillamente desvalorizarlo. De cualquier forma, el rendimiento del afectado tiende a la baja.

En una familia, los padres son más ineficientes en la conducción de los errores o faltas, que los hijos cometen, además de que atacan, literalmente, más a los miembros que a los errores. La represalia, la ofensa, la agresión, la ridiculización y el castigo son formas de "educar", que los padres y empresarios han asumido con normalidad y cotidianidad; ignoran, implícita y explícitamente que estas actitudes tradicionales y patológicas afectan la relación y comunicación ética, psicológica, sociológica y espiritual de la familia y de la empresa.

En las relaciones sociales la descarga de la agresión "porque las cosas no resultan como se esperaba" de la comunicación es más patológica, puesto que se considera a las amistades como los blancos sustitutos más "precisos" en quienes hemos de descargar toda nuestra incapacidad de conducir nuestra evolución personal. Se desconoce que en la amistad, el error es parte del proceso de integración entre dos seres, lo cual exige apertura y disposición por parte de uno, cuando menos.

En vista de todos los axiomas de comunicación productiva que he asignado a los directivos, " evidentemente es importante remunerar alguna atención a la forma en que un directivo puede mantener sana la mente, para una comunicación que genere rendimientos al alza. Una estabilidad mental en el directivo demanda:

Elección de prioridades correctas.

Identificación de las propias fuerzas y debilidades, inclinaciones y aversiones.

Desarrollo de habilidades y atención en el trato a la gente.

Elección directa del personal.

Delegación de autoridad.

Consecución del trabajo.

Obtención y uso de información comunicativa.

Apoyo y motivación propios y para otros.

Planeación e involucración de otros en ella.

Mantener un centro filosófico.

Mantener las puertas abiertas.

Tomar riesgos.

Tomar decisiones.

Los nuevos paradigmas empresariales plantean problemas cuya solución figura entre las opciones de la empresa y las decisiones directivas. Los conflictos generados por la ineficiente comunicación y las fracturas que genera, difícilmente se resolverán con el juego espontáneo de los enfrentamientos en los consejos de directivos.

La comunicación productiva no se importa llave en mano. Depende, en primer lugar, de la capacidad y la vocación de cambio de cada directivo y ejecutivo. Globalización y apertura; un mundo sin fronteras, no entraña necesariamente uniformidad, pero sí comunicación; comunicación productiva.

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