✔♦Un día, cuando los empleados llegaron a trabajar, encontraron en la recepción un enorme letrero en el que estaba escrito:
✔♦“Ayer falleció la persona que impedía el crecimiento de usted en esta empresa. Está invitado al velorio, en el área de deportes”.
✔♦Al comienzo, todos se entristecieron por la muerte de uno de sus compañeros, pero después comenzaron a sentir curiosidad por saber quién era el que estaba impidiendo el crecimiento de sus compañeros y la empresa.
✔♦La agitación en el área deportiva era tan grande que fue necesario llamar a los de seguridad para organizar la fila en el velorio. Conforme las personas iban acercándose al ataúd, la excitación aumentaba:
✔♦¿Quién será que estaba impidiendo mi progreso? ¡Qué bueno que el infeliz murió!!
✔♦Uno a uno, los empleados agitados se aproximaban al ataúd, miraban al difunto y tragaban seco. Se quedaban unos minutos en el más absoluto silencio,
como si les hubieran tocado lo más profundo del alma.
✔♦Pues bien, en el fondo del ataúd había un espejo, cada uno se veía a si mismo con el siguiente letrero:
✔♦“Sólo existe una persona capaz de limitar tu crecimiento: ¡TÚ MISMO!”
✔♦Tú eres la única persona que puede hacer una revolución en tu vida.
✔♦Tú eres la única persona que puede perjudicar tu vida, y tú eres la única persona que se puede ayudar a si mismo.
✔♦Tu vida no cambia cuando cambia tu jefe, cuando tus amigos cambian, cuando tus padres cambian, cuando tu pareja cambia.
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