𝗧𝘂 “𝗰𝗼𝗹𝗮𝗯𝗼𝗿𝗮𝗱𝗼𝗿 𝗽𝗿𝗼𝗯𝗹𝗲𝗺𝗮” 𝗾𝘂𝗶𝘇á 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝗲𝗹 𝘁𝗶𝗯𝘂𝗿ó𝗻. 𝗘𝘀 𝘁𝘂 𝗽𝗲𝗰𝗲𝗿𝗮.
A muchos líderes nos pasa lo mismo: contratamos talento grande… y cuando empieza a incomodar, lo etiquetamos como “difícil”, “conflictivo” o “no tan alineado”. 👇🏻
Pero la verdad incómoda es otra:
si metes un tiburón en una pecera chiquita, solo tienes dos opciones:
o lo vuelves peligroso…
o lo terminas perdiendo.
Talento grande en entornos pequeños se nota así:
🦈 cuestiona procesos que todos dan por buenos
🦈 se frustra con la burocracia y la política interna
🦈 pide contexto, autonomía y retos… no más correos y reportes
No siempre es rebeldía.
Muchas veces es talento encerrado en estructuras hechas para que nadie se mueva demasiado.
Como líder, mi trabajo no es domar tiburones.
Es diseñar mejores peceras:
más claridad, más juego de equipo, menos ego y miedo a que alguien brille más que yo.
Pregunta incómoda para cerrar:
¿De verdad tienes un problema de personas…
o tienes tiburones nadando en peceras que ya se les quedaron cortas?
No hay comentarios:
Publicar un comentario